sábado, 28 de abril de 2012

¡¡¡CARRANZA NO SE VENDE!!!



Granada 1 Español 0

13 de septiembre de 1959

Estadio Los Cármenes, casi lleno, quince mil espectadores en tarde soleada y muy calurosa. Partido correspondiente a la primera jornada del campeonato de liga de Primera División 1959-60

Granada CF: Candi; Vicente, Méndez, Forneris; Becerril, Larrabeiti; Vázquez, Szabo, Carranza, Ramírez y Arsenio

RCD Español: Vicente; Argilés, Bartolí, Dauder; Recamán, Sastre; Camps, Szolnock, Indio, Muñoz y Vílchez

Goles; 1-0, min. 60, Carranza

Árbitro: Birigay, del Colegio Valenciano. Regular actuación

La prensa local había publicado la misma mañana del encuentro que hasta el mediodía no se sabría definitivamente si Carranza se iba traspasado al Barcelona o se quedaba en el Granada. No se había hablado de otra cosa en los corrillos futboleros en la semana previa, y eran mayoría los que se oponían al traspaso del ídolo rojiblanco. Así, a las doce de la mañana, varios cientos de hinchas granadinistas que espontáneamente se habían dado cita bajo los balcones de la sede del club, en plena calle Reyes Católicos, dejaban oír sus gritos en contra de la marcha del as argentino. En el principal, con entrada por la calle Mariana Pineda, la directiva del presidente recién estrenado en el cargo, José Jiménez Blanco, reunida de urgencia para decidir sobre la cuestión, deshojaba la margarita y no acababa de decidirse entre quedarse con un futbolista con el que hacer grande al club y cuya cotización podría aumentar más aún, o ceder y dejarlo marchar a cambio de los seis millones (un dineral para la época) de la última oferta culé. Finalmente triunfó la primera opción y la llamada desde Barcelona fue contestada con un rotundo no. «Carranza no será traspasado. Jugará esta tarde ante el Español», podía leerse en la sábana que a modo de pancarta sobre la marcha se improvisó y desplegó a la calle para que se calmaran los ánimos y conseguir que aquella manifestación quedara disuelta. No obstante, hasta que al filo de las cinco de la tarde por megafonía no se confirmó la presencia del argentino en la alineación rojiblanca, muchos no llegaron a creérselo.

Estaba todavía muy reciente la proeza copera de junio pasado y el paseo que supuso para el Granada superar la promoción. Las veinticuatro jornadas de la 58-59 que transcurrieron antes de la llegada de Carranza poco se asemejaban a las dieciocho siguientes. Sin el argentino el equipo había sido capaz de hacer sólo veinticinco goles, en cambio desde su debut en marzo, en los dieciocho partidos de liga, copa y promoción, eran cuarenta y dos los goles rojiblancos, catorce de ellos con la firma del propio Carranza. Por eso mismo se había fijado en él el todopoderoso Barça, pero por la misma razón se había convertido en ídolo del granadinismo, que mayoritariamente prefería seguir contando con un ariete de su categoría e intentar una nueva proeza a sumirse en la mediocridad y los apuros clasificatorios.

Las dudas acerca del comportamiento de Carranza al frustrarse algo tan importante para su carrera profesional como hubiera supuesto su fichaje por el Barcelona, quedaron pronto resueltas porque el argentino fue el de siempre, el jugador pundonoroso y valiente que no rehúye el choque y es una pesadilla para las defensas contrarias. Fue un partido más bien malo en el que el Granada no se encontró cómodo en ningún momento y tuvo muchas dificultades para superar la cerrada defensa españolista. La ausencia del maestro Benavídez, sancionado junto a Pellejero desde el partido de vuelta de la promoción en Sabadell, la acusó bastante el equipo. Atascado andaba el once rojiblanco hasta que al cuarto de hora de la continuación un balón largo de Méndez llegó a las inmediaciones de Carranza quien dejó atrás a su marcador Sastre para, en pugna con el central Bartolí, superar a éste y batir la media salida de Vicente de tiro potente y cruzado. Un golazo al más puro estilo Carranza.

Cinco minutos después el árbitro Birigay señalaba penalti a favor del Español por derribo de Vicente a Szolnock, pero el internacional brasileño Recamán lanzó fuera. Gracias a ese fallo pudo el Granada de Kalmar inaugurar con victoria esta 59-60 que presagiaba grandes triunfos que después no acabaron de llegar. Carranza, que no quiso hacer declaraciones en el pospartido, fue el mejor de los veintidós y mereció un 10 en las calificaciones de Hoja del Lunes.

A pesar del no traspaso de Carranza, la temporada 59-60 no fue todo lo buena que se esperaba porque a una primera vuelta con positivos siguió una segunda caracterizada por el desfondamiento de una plantilla bastante veterana que fue perdiendo gas y posiciones en la tabla, aunque la categoría se salvó sin necesidad de jugar siquiera la promoción, pero hubo que esperar hasta el último minuto de la última jornada. El rendimiento de Carranza disminuyó a la vez que el de todo el equipo y al final se quedó en los ocho goles que, no obstante, lo convirtieron en el máximo goleador rojiblanco.
























viernes, 20 de abril de 2012

SE PALPABA EL ASCENSO


Granada 5 Getafe 0

13 de mayo de 1979

Estadio Los Cármenes, buena entrada, dieciséis mil espectadores en tarde muy calurosa. Partido correspondiente a la jornada 33 del campeonato de Segunda División 1978-79

Granada CF: Izcoa, Gerardo, Fali, Édison, Rojas, Santi, José Luis, Antonio, Serrano, Angulo (González 79’) y Zubitur (Martínez 81’)

Getafe CD: Vidal, Valle, Salmerón, Pedro, Alfonso, Cruz, Carmelín (Pepín 63’), Polo, Martínez, Modesto y Galán

Goles: 1-0, min. 48, Serrano; 2-0, min. 51, Édison; 3-0, min. 59, José Luis; 4-0, min. 77, Angulo; 5-0, min. 88, Serrano

Árbitro: Esquerdo Guerrero, catalán. Buena actuación. Tarjeta amarilla al getafense Pedro

El partido estaba previsto que se jugara la tarde del sábado 12, pero los getafenses se descolgaron pidiendo un pastizal para acceder al adelanto, cosa que sonó a chiste para una economía como la rojiblanca a estas alturas de 1979. Así que a las seis de la muy calurosa tarde de domingo compareció en Los Cármenes el Getafe, octavo clasificado y con alguna remota opción de ascenso a máxima categoría. Por su parte, el Granada tras haber ocupado el liderato bastantes jornadas, su derrota de una semana antes en Algeciras había supuesto la caída a la tercera plaza, en puesto de ascenso aunque empatado con Málaga y Elche y todavía con tres puntos de ventaja sobre el cuarto, cómodo colchón que vino en medio de la semana a quedar reducido a dos puntos porque un Betis de influencias federativas logró volver a meterse en la pelea por el ascenso al vencer al Jaén en partido repetido.

A pesar de la goleada, la victoria no fue nada fácil y se llegaron a oír algunos pitos en las gradas en la primera mitad, en la que los rojiblancos no fueron capaces de marcar y desperdiciaron algunas claras oportunidades. Todos los goles llegaron en la segunda mitad, abriendo y cerrando la cuenta Serrano de sendos cabezazos con los que venía a resarcirse de los sucesos en que se vio envuelto en la ida en Getafe. Clave fue para la victoria el segundo gol del Granada, que llegaba sólo tres minutos después del primero y que además fue lo mejor de todo: en un golpe franco al borde del área visitante, José Luis tocó en corto para que el uruguayo Édison conectara uno de sus zambombazos rompe redes (y rompe manos de guardametas) que entraba por la misma escuadra (José Luis Piñero escribe, en Ideal que este gol «quedará grabado en la historia del fútbol»). Poco después el canario goleador José Luis, dejaba sentenciada la victoria con otro magistral lanzamiento de falta quedando todavía media hora de partido. Angulo marcó el cuarto.

Con los dos puntos sumados y los pinchazos de rivales directos, los nuestros eran de nuevo líderes a falta de cinco jornadas. La Primera División después de ¡¡¡tres larguísimos años!!! se acariciaba. Para un Granada presidido de forma interina por Antonio Hernández Villalobos, en tanto se completaba el periodo electoral al que sólo Manuel Anel concurrió, el ascenso habría supuesto una huida hacia adelante. A pesar de haber ocupado gran parte de la liga la primera posición, las entradas a Los Cármenes no acabaron en toda la temporada de ser lo buenas que hubiera sido conveniente y las nóminas de los jugadores tampoco acabaron de estar al día. Sin un duro en las arcas y sin poder vender el estadio como se proponía la directiva, los problemas económicos lastraban la marcha de la entidad e incluso pudieron haber influido en el resultado negativo final.

Faltaban sólo cinco jornadas por disputarse aunque no eran precisamente de trámite: salida a Málaga y en la última jornada al bético Villamarín, también jugándose el ascenso. En medio visita al Sadar, ante un Osasuna en zona negativa. Pero los dos partidos en casa que quedaban eran ante equipos descolgados y en descenso (Jaén y Tarrasa, que acabaron descendiendo). Con los cuatro puntos de las dos victorias en casa, que, por supuesto, se daban por hechos, bastaría para el ascenso, pensábamos, y así hubiera sido. Pero la realidad no se pareció a lo soñado. La victoria ante el Getafe fue la última de la 78-79 y las tres derrotas fuera más los dos empates caseros frustraron un ascenso que parecía más que posible.






















domingo, 8 de abril de 2012

SUEÑO EUROPEO


Granada 2 At. Bilbao 1

28 de septiembre de 1975

Estadio Los Cármenes, lleno, veintidós mil espectadores en tarde calurosa. Se hizo entrega a Izcoa de un trofeo a la regularidad en la temporada anterior, otorgado por la Peña Granadina de Sabadell. El At. Bilbao vistió de azul marino, Partido correspondiente a la jornada 4 del campeonato de Primera División 1975-76

Granada CF: Izcoa, Calera, Castellanos, García Blanco, Santi, Fernández, Megido, Oruezábal, Maciel (Sierra 57’), Milar y Lis (Lorenzo 70’)

At. Bilbao: Iríbar; Lasa, Astrain, Escalza; Goicoechea, Rojo II, Dani, Villar, Amorrortu, Irureta y Rojo I

Goles: 1-0, min. 8, Megido; 2-0, min. 88, Santi; 2-1, min. 89, Goicoechea

Árbitro: Soto Montesinos, del Colegio Castellano. Mala actuación con numerosos errores

Miguel Muñoz, el técnico español con más títulos, era el nuevo entrenador rojiblanco para la 75-76, la octava consecutiva del Granada CF en Primera. Se podía pensar que nuestro club ya no era un equipo destinado a pasar apuros para conseguir la permanencia, y menos aún cuando después de jugarse la primera jornada nos trajimos de Gijón, junto a un positivo del empate a cero, nada más y nada menos que a Megido.

Todo el mes de agosto habían estado sonando distintos nombres llamados a ocupar esa institución de cada verano conocida como “fichaje bomba”, pero casi todos tenían en común el estar ya de vuelta en esto del fútbol: Valdez, Velázquez, Morena, Becerra, Benegas. Megido no. A sus veinticuatro años había dado ya muchas exhibiciones de su gran clase futbolera y había debutado con la selección absoluta. Se lo habíamos birlado –se dijo- al Madrid o al Barcelona. Los quince millones y medio que costó parecían una buena inversión y no se le daba importancia a cierta fama que arrastraba de futbolista indolente y noctámbulo a la vez que problemático en el vestuario El caso es que su primer entrenamiento convocó en Los Cármenes a más de seis mil hinchas y a los pocos días el número de carnés vendidos superaba los 9.000.

Su debut en la segunda jornada, con victoria ante el Elche (3-2), en un Los Cármenes abarrotado, fue triunfal y dejó para el recuerdo un gol de maestro del nuevo 7 granadinista además de una magnífica asistencia a Milar en el tanto que abría la victoria rojiblanca. Tras empatar en la siguiente salida, a Salamanca, el Granada estaba imbatido y contaba con +2, y además tres de sus jugadores merecían que Kubala se acordara de ellos: Castellanos, Santi y el propio Megido. Parecía que esta vez no se escaparía el debut europeo rojiblanco.

Así, el encuentro frente al Bilbao en esta ocasión era de claro pronóstico local como acabó sucediendo. El partido resultó más bien malo y la victoria hubo que sudarla. Megido («Esencia pura futbolística», dice de él José de Vicente en Ideal) volvió a encandilar al granadinismo abriendo el marcador con un golazo de crack, aprovechando un gran pase en profundidad del internacional uruguayo Denis Milar para irse en velocidad y batir por bajo al “Chopo” Iríbar a poco del inicio. Pero el fulgurante arranque de Megido y del Granada duró menos de media hora, y el Athletic se hizo con el mando y a punto estuvo de aguar la fiesta de no ser por la grandísima tarde de Izcoa, cuya magistral actuación mereció la felicitación del mismo Iríbar. Muy al final llegaron casi seguidos los dos otros dos goles, obras de Santi a pase de Lorenzo, y del central Goicoechea, de disparo desde la frontal a rechace de Izcoa.

El partido, excepto por su final feliz, fue en realidad una premonición de lo que iba a ser la temporada del Granada de Miguel Muñoz y de Megido: un comienzo muy bueno pero que dura poco, seguido de un bajón que cada vez lleva al equipo más cerca del abismo. Aires europeos corrían por Granada a finales de septiembre de 1975. Ocho meses después la realidad sería muy distinta.
























domingo, 25 de marzo de 2012

SIN COMPONENDAS


Granada 3 Sevilla 0

30 de abril de 1972

Estadio Los Cármenes, lleno, veintidós mil espectadores con presencia de unos tres mil hinchas sevillanos en tarde primaveral. Partido correspondiente a la jornada 32 del campeonato de Liga de Primera División 1971-72

Granada CF: Izcoa; De la Cruz, Aguirre Suárez, Falito; Martos (Barrenechea 74’), Fernández; Lasa, Chirri, Porta, Santos (Lorenzo 74’) y Vicente

Sevilla FC: Rodri; Blanco, Costas, Toni; Santos, Garzón; Lora, De Diego (Bueno 46’), Acosta, Eloy (Lebrón 41’) y Berruezo

Goles: 1-0, min. 7, Lasa; 2-0, min. 30, Vicente; 3-0, min. 43, Lasa

Árbitro: Camacho, del Colegio Castellano. Muy buen arbitraje. Tarjetas blancas al local Martos y al visitante Eloy

Era la segunda vez que en esta misma temporada, antes de jugarse un partido del Granada, circulaban rumores que de alguna manera venían a poner en entredicho la honradez de los jugadores rojiblancos. Ya había ocurrido unas semanas antes, cuando la visita del Barcelona. En esa ocasión se había sugerido que los puntos podían haber sido parte del acuerdo por el traspaso de un jugador granadinista, y en ésta se apelaba una operación de trueque de jugadores de uno a otro club que estaría por hacerse y, como último argumento, a un pretendido espíritu solidario andalucista que motivaría que los rojiblancos no se emplearan a fondo y de esa manera echar un cable al rival, un Sevilla que comparecía en Los Cármenes con el agua al cuello y al que una derrota condenaría casi con toda seguridad al descenso.

El caso es que los primeros compases del encuentro podrían haber hecho sospechar a más de uno, porque no era normal que alguien tan sobrio (y tan poco dotado técnicamente para el juego con los pies) como Izcoa saliera de su área a regatear contrarios, “locura” al más puro estilo Ñito pero sin el tino del canario, que por los pelos no acabó en gol forastero cuando apenas se llevaban disputados dos minutos.

Pero ciertamente, como en la ocasión anterior, poco duró cualquier suspicacia porque el Granada enseguida se puso por delante en el marcador al aprovechar Lasa un balón suelto en el área y marcar el primero, tras penalti a Porta que Camacho dejó seguir, A la media hora llegaba el segundo, obra de Vicente, de sensacional remate de bolea tras muy buena jugada de Martos. Y al filo del descanso, Lasa, en el mejor partido que se le recuerda mientras perteneció al Granada, dejaba definitivamente sentenciada la victoria haciendo el 3-0 de gran cañonazo desde fuera del área tras rechace a la salida de un córner. El Granada completó una primera parte digna de recordarse en una temporada que pasa por ser la mejor de su octogenaria historia, y eso que no pudo utilizar a hombres básicos como Barrios y Jaén. La segunda parte fue un mero trámite en que el ritmo decayó mucho y se vieron bastantes menos jugadas vistosas.

En una Primera en la que militaban hasta cinco clubs andaluces y en la que el Granada acabó el primer clasificado de los cinco, el Sevilla, que toda la primera vuelta había ocupado los lugares altos de la tabla, protagonizó una segunda vuelta para olvidar y sólo pudo sumar nueve puntos. Cuando compareció en Granada, a falta de tres jornadas para finalizar el campeonato, su situación era ya desesperada. Sólo le valía la victoria, pero sus hombres parecían atenazados y no fueron rival para un Granada en plena forma y aspirante a jugar en Europa, que no le dio opción alguna y que, de haber mantenido en la segunda mitad la intensidad de la primera, seguramente el marcador hubiera sido aún más contundente. No hubo asomo alguno de una insinuada “componenda regional” y dos domingos después el Sevilla era equipo de Segunda.

Cierta prensa sevillana reprochó a la afición granadina el ambiente excesivamente hostil en el que los de blanco fueron recibidos en Los Cármenes, así como los gritos de ¡a segunda, a segunda! que pudieron oírse (los mismos del partido de ida en Nervión, sólo que quienes los proferían y a quienes iban dirigidos tenían los papeles cambiados en aquella ocasión). No obstante y sin que sirva de justificación, hay que decir que el granadinismo tenía todavía muy reciente en su recuerdo varios motivos para el afán de revancha por cercanos agravios arbitrales sufridos frente al Sevilla. Esta misma temporada, en la ida, el Granada salió derrotado del Sánchez Pizjuán por los dos penaltis que el árbitro Forés se inventó. Y de la última visita liguera del Sevilla a Granada, en la 70-71, teníamos todavía muy vivo el recuerdo del gran escándalo que en Los Cármenes protagonizó Guruceta, con la anulación de un gol de Porta completamente legal que habría dado la victoria al Granada, escándalo parecido al de dos temporadas atrás, cuando el colegiado Pelayo Serrano anuló a Vicente un golazo que también hubiera supuesto la victoria granadina.
























jueves, 15 de marzo de 2012

...CUANDO JUEGUE ECHECOPAR!



Granada 1 Gijón 0

23 de septiembre de 1973

Estadio Los Cármenes, lleno, veintidós mil espectadores en tarde-noche veraniega. Partido correspondiente a la jornada 4 del campeonato de Primera División 1973-74. Los visitantes vistieron camiseta roja y pantalón blanco por coincidencia de colores

Granada CF: Izcoa; Toni, Aguirre Suárez, Falito; Jaén, Fernández; Quiles, Montero Castillo (Santi 76’), Porta (Chirri 73’), Echecopar y Dueñas

Sporting de Gijón: Castro; Fabián, Doria, Piñel (Redondo 57’); José Manuel, Landucci (Valdés73’); Megido, Quini, Fanjul, Pascual y Churruca

Goles: 1-0, min. 65, Echecopar de penalti

Árbitro: Camacho, del Colegio Castellano. Buen arbitraje. Tarjetas blancas a los gijoneses Pascual y Fabián

«¡Ya verás, ya verás, cuando juegue Echecopar!». Es la famosa frase que acuñó Martinmorales en su viñeta pos partido de los martes en Ideal y que puede considerarse lema y resumen de una temporada más bien triste y de escaso poder goleador rojiblanco como fue la anterior, la 1972-73. Mientras el Granada domingo tras domingo acababa sus partidos con cero goles a favor, en la no oficial Copa de Andalucía su fichaje estrella, el argentino Echecopar, marcaba los goles a pares (18, tantos como jornadas tuvo aquella liga andaluza). En la liga de verdad, la de primera, las autoridades futboleras, después de estar dándole largas al asunto varios meses, finalmente decidieron que no podía jugar porque su documentación como oriundo presentaba demasiadas irregularidades. Con Echecopar, estaba claro, otro gallo hubiera cantado a aquel Granada de Pasieguito, pero su permiso, que siempre estaba a punto de concederse, antes de Navidad quedó definitivamente denegado.

La autorización de futbolistas extranjeros, tan largamente pedida por todo el fútbol nacional, se produjo para la 73-74. Ya podíamos por fin contar con Echecopar y con él pensábamos que el Granada se saldría Y más después de que en la primera jornada se trajera los dos puntos de un campo tan difícil como Atocha, (0-2, Echecopar y Dueñas), a la vez que estrenaba las camisetas a rayas horizontales. La segunda jornada fue un empate en Los Cármenes con el R. Madrid con nuevo gol del argentino, aunque de penalti, y un gol mal anulado por Franco Martínez a Echecopar más un penalti polémico en contra evitaron la victoria rojiblanca en Castellón en la tercera jornada y de paso apartaron al Granada del liderato de la máxima categoría por primera vez en su historia. Y es que el Granada 73-74, con sus dos extranjeros, Montero Castillo y Echecopar, y con Joseíto nuevamente en el banquillo, muy poco se parecía al de la temporada anterior.

En la cuarta jornada nos visitaba el Gijón (lo de Sporting vino mucho después), único equipo de Primera que aún no había puntuado, aunque contaba en sus filas con jugadores como Quini, Churruca, Megido, Valdés, más sus extranjeros Doria y Landucci. A pesar de ser el colista puso muy difíciles las cosas y el Granada sólo pudo anotarse los dos puntos gracias a un gol de penalti ya bien avanzada la segunda parte y después de que Quini y Megido desperdiciaran clarísimas oportunidades. Echecopar volvió a ser el mejor en este partido en su puesto de media punta de gran calidad técnica, y volvió a influir de manera decisiva en el buen juego rojiblanco, además de marcar el único gol de perfecto lanzamiento desde los once metros. La victoria ante los asturianos colocó al Granada segundo, empatado con el primero (At. Madrid) y con el tercero (Valencia), y una semana después, a pesar de empatar en Los Cármenes con el Murcia (con nuevo gol de Echecopar, otra vez de penalti), consiguió por fin nuestro equipo el logro histórico de colocarse en el primer puesto de Primera.

Lo malo fue que muy poco duraron las ilusiones del sufrido granadinismo. De fulminante caída se puede catalogar lo que vino a continuación, porque sólo cinco jornadas después habíamos trocado el liderato por el puesto de vicecolista. A partir de la quinta jornada parecieron fundírsele las fuerzas a Echecopar y con él a todo el equipo, que encadenó cuatro derrotas y sólo un empate. El argentino cayó lesionado y desapareció de las alineaciones durante bastantes jornadas, y cuando volvió en nada se parecía ya al de antes. Diez jornadas tuvieron que pasar para que volviéramos a ver un nuevo gol suyo, por lo que en lugar de abanderar el buen Granada de Joseíto, el banquillo fue su destino.

Ver, lo que se dice ver algún portento futbolístico, sólo ocurrió al principio y de forma muy fugaz. El Granada de la 73-74 completó su segunda mejor temporada histórica pero en ella finalmente la aportación del argentino fue bastante pobre. Batracio acabó saliendo Echecopar, con sus raquíticos seis goles de los que cuatro llegaron en las cinco primeras jornadas. Después se fue perdiendo en la mediocridad hasta acabar decepcionando a la hinchada, que lo había convertido en un nuevo ídolo y que tantas esperanzas depositó en su concurso. Al finalizar la 73-74 Candi consiguió endosárselo al Murcia y al menos se recuperó parte de lo que había costado.

sábado, 3 de marzo de 2012

GOL Y PERMANENCIA


Granada 1 Valencia 0

27 de abril de 1958

Estadio Los Cármenes, lleno, diecisiete mil espectadores en tarde primaveral. Partido correspondiente a la jornada veintinueve y penúltima del campeonato de liga de primera división 1957-58

Granada CF: Piris; Vicente, Méndez, Larrabeiti; Pellejero, Baena; Jaco, Ramírez, Navarro, Rius y Manchón

Valencia CF: Goyo; Fernando, Quincoces, Mestre; Piquer, Sendra; Mañó, Fuertes, Ricardo, Walter y Seguí

Goles: 1-0, min. 43, RIus

Árbitro: García Fernández. Buena actuación

En la temporada del retorno a primera después de doce larguísimos años, a falta de sólo seis jornadas el Granada del argentino Alejandro Scopelli marchaba cómodamente colocado en el puesto décimo de la clasificación y a cinco puntos de los puestos de compromiso, que esta temporada se circunscribían exclusivamente a los dos últimos de la clasificación (15 y 16), que descendían de forma directa. Dos años antes se había suprimido la promoción (volvería a instaurarse la siguiente temporada), por lo que la permanencia estaba prácticamente asegurada a pesar del -4 del casillero rojiblanco. En Los Cármenes se habían escapado muy pocos puntos y aunque lejos de Granada solo se habían obtenido tres, todo hacía indicar que no se iba a sufrir demasiado para quedarse entre los grandes,

Pero todo se complicó con las cuatro derrotas consecutivas que vinieron a continuación, en especial la sufrida en casa ante el Osasuna y la de Nervión en la jornada 28 ante un rival directo como era el Sevilla. Así, al llegar a la jornada veintinueve y penúltima, el colchón de cinco puntos había adelgazado hasta quedarse en uno solo sobre el vicecolista Valladolid y dos sobre el farolillo rojo Jaén, de manera que era imprescindible la victoria o de lo contrario muy poco habría ya que hacer porque después sólo quedaba visitar el Camp Nou.

El rival no ayudaba mucho, nada menos que el Valencia, que aunque había estado toda la temporada luchando en el grupo de cabeza, a estas alturas ya sólo aspiraba al subcampeonato porque el título había quedado para el Madrid o el At. Madrid. Una derrota suponía con casi toda seguridad el descenso. Incluso hasta una victoria podía no valer según qué resultados se dieran en los partidos de rivales cercanos, El Granada y seis equipos más luchaban por no descender al llegar a las dos últimas jornadas de esta 57-58 y ninguna de las dos plazas de descenso estaba todavía adjudicada. Por eso, como en otras ocasiones comprometidas, la directiva de Luis Rivas acordó retirar a los futbolistas del mundanal ruido y llevárselos a Lanjarón cuatro días antes.

Las buenas aguas serranas dieron resultado. Según Fernández de Burgos para Ideal, el Valencia hizo un fútbol más ligado, técnico y vistoso, pero el Granada llegó siempre con más peligro y puso más brío, velocidad y ansias de gol, resultando justo vencedor merced al solitario gol conseguido al filo del descanso tras una perfecta jugada por la derecha del internacional chileno Ramírez, fichado hacía poco más de un mes pero jugando por primera vez ante su público, culminada con un soberbio remate de Rius (momento que recoge la foto). Antonio Rius Tárrega, valenciano de Alacuas -“patapalo” para algunos porque sólo utilizaba la izquierda-, el grandísimo y pundonoroso futbolista de los goles decisivos clavó el balón en la red che con un enorme trallazo de los que siempre se recuerdan. El gol produjo una explosión de júbilo entre la sufrida hinchada que pudo oírse a varios kilómetros.

La segunda parte fue larguísima y angustiosa. Abundaron las lipotimias en las soleadas gradas, y hasta un espectador hubo de ser atendido por la Cruz Roja al tragarse la colilla de un cigarro que fumaba, según la crónica de Fernández de Burgos. El Granada supo sujetar a Ricardo (Pichichi compartido esta temporada) y al no menos peligroso Walter, y sufriendo pero derrochando pundonor en todos sus hombres aguantó hasta el final. Con los dos puntos la permanencia estaba asegurada ya que, frente a otras situaciones similares de la historia granadinista, en esta ocasión cualquier posible combinación de resultados en la jornada que quedaba era favorable al Granada. Al día siguiente fue celebrado el logro rojiblanco como si de un ascenso se tratara y Scopelli firmó la renovación de su contrato por otra temporada más.























miércoles, 22 de febrero de 2012

550 MINUTOS


Granada 2 Real Sociedad 0

25 de octubre de 1970

Estadio Los Cármenes, casi lleno, veinte mil espectadores en tarde soleada. Partido correspondiente a la jornada siete del campeonato de liga de Primera División 1970-71

Granada CF: Ñito; De la Cruz, Barrenechea, Aguilera; Santos, Fernández (José 69’); Lasa, Juárez, Barrios, Fontenla y Vicente (Blayet 76’)

Real Sociedad: Esnaola; Gorriti, Martínez, Ormaechea; Seín, Lema; Urreisti, Silvestre (Corcuera 46’), Araquistain (Arambarri 46’), Mendiluce y Boronat

Goles: 1-0, min. 10, Vicente; 2-0, min. 63, Vicente
 
Árbitro: Carreño, valenciano. Buena actuación excepto por la no señalización de un penalti a Juárez

540 minutos llevaba Esnaola imbatido en la liga de primera iniciada seis jornadas atrás. En esas seis jornadas nadie había sido capaz de hacerle un gol al portero donostiarra. Ni el Madrid ni el Valencia (que sería campeón) habían podido marcar, y el Sevilla, por entonces tercero, además había caído derrotado en Atocha. Seis partidos, dos victorias y cuatro empates (todos a cero), tres goles a favor por ninguno en contra, colocaban al equipo vasco cuarto en la clasificación.

Pero aquí el récord de Esnaola duró nada más que diez minutos, que fue lo que tardó el Granada en marcar el primer gol, obra de Vicente, que empezaba así a perfilar una de las mejores actuaciones que se le recuerdan. Vicente acabó con la marca de un potente y magnífico remate desde la frontal recogiendo un rechace tras jugada de Lasa por la derecha y su acierto le valió embolsarse allí mismo, sobre el césped de Los Cármenes, el billete de mil pesetas que la peña Café Andaluz había prometido al jugador del Granada que fuera capaz de batir a Esnaola. Ya en la segunda parte volvió a marcar de otro remate al aprovechar un balón suelto tras otra jugada de Lasa. Vicente González Sosa, paradigma granadinista del jugador de clase, de los que pueden marcar el tempo de un partido, y rey de las asistencias que son medio gol, se estrenaba sin embargo esta temporada como goleador y lo hacía al más puro estilo de ariete oportunista, aprovechando sendos rechaces.

El maestro Vicente, más maestro que nunca, nos obsequió aquella tarde con un partido redondo en el que fue la gran estrella rojiblanca en la conducción de su juego de ataque. El mejor de los veintiséis. Cuando Vicente salía con ganas del vestuario (que no siempre era así, sobre todo lejos de casa) solía dejar para el recuerdo inolvidables lecciones de buen fútbol, goles y victorias rojiblancas bien disfrutadas desde las gradas, que es lo que ocurrió esta tarde. Una semana antes ya había sido el jugador decisivo para que el Granada derrotara al Las Palmas, lo que unido a esta victoria colocaban a los de Joseíto en la mitad alta de la tabla. Su retirada del terreno, sustituido por Blayet, mereció una de las más atronadores generales y largas ovaciones hacia un granadinista que se hayan podido oír en Los Cármenes.

A pesar del fin de su imbatibilidad, el guardameta Esnaola tuvo una magnífica actuación y con sus grandes intervenciones evitó más de un gol en contra. El hidalgo (según Fernández de Burgos en Ideal) público granadino despidió a Esnaola con una gran ovación y en todas las publicaciones futboleras mereció el vasco la máxima nota.

Este Granada de Joseíto 1970-71 pasaba desde este partido a ocupar posiciones medias de la clasificación que ya no abandonaría hasta su final, completando una temporada plácida en la que nunca peligró la permanencia. Estaba empezando a forjarse el gran cuadro que a la temporada siguiente y con pocos retoques alcanzaría su mejor clasificación histórica en Primera.